El proyecto Domesday se completará después de 25 años

Borges imaginó alguna vez que la tecnificación de los mapas en la antigua China había alcanzado tal grado de desarrollo, que el Emperador ordenó la confección de un mapa del Imperio que tuviera el tamaño del Imperio y coincidiera punto por punto con éste.
En el año 1086 de nuestra era, el rey Guillermo I de Inglaterra, apodado “El Conquistador”, ordenó la confección de un libro en cuyas páginas figurara toda la información necesaria para administrar de la mejor manera los países recientemente anexados al imperio. El nombre del libro era “Domesday Book” (dom en inglés antiguo quiere decir “cuentas”, por lo que domesday quiere decir “día de cuentas”; este “día de cuentas” es el momento en que un gobernante tomaba cuenta de las posesiones de un sujeto).
Novecientos años después, a mediados de la década del 80 la BBC orquestó un proyecto para generar y nuclear registros audiovisuales y textuales de toda Inglaterra que se almacenarían en una colección de discos láser de 12’’; el proyecto fracasó, entre otras cosas, porque el soporte no pudo imponerse y porque la cantidad de personas que era necesario coordinar resultó inabarcable.
En 2011, la BBC decidió retomar la iniciativa. El proyecto siguió siendo el mismo: registrar toda Inglaterra. Sin embargo, lo que cambió fue la tecnología de soporte: el material fue almacenado, en esta oportunidad, íntegramente online y la iniciativa fue llevada adelante aprovechando las facilidades y la velocidad del e-mail para intercambiar informaciones.
Esto trae por lo menos dos consecuencias importantes desde la perspectiva del movimiento de acceso abierto y los repositorios digitales:

-por un lado, ahora es más fácil acceder a los contenidos porque no es necesaria la posesión física de su soporte de almacenamiento ni de un dispositivo especial para ello: si bien es un elemento bastante específico, cualquiera que tenga una computadora con acceso a internet puede hacerlo;
-y por el otro, la cantidad de usuarios que pueden acceder al sitio es muchísimo mayor, comparativamente, que la cantidad de usuarios que a priori podían acceder cuando el Domesday Book estaba almacenado en discos láser.

Así, como reflexión final, puede decirse que hizo falta más de veinte años para que el proyecto Domesday existiera en la magnitud con la que fuera pensado. Además, gracias a los enormes avances tecnológicos que han ocurrido en este tiempo se expandió enormemente su horizonte de recepción porque también existió la voluntad política de que eso sucediera. Queda claro una vez más que el conocimiento tiene que ser de todos.

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